La gran incertidumbre terminó y el mundo volvió a respirar. Hace una semana la NASA había a dado a conocer un comunicado donde se detallaba que un satélite fuera de servicio caería sobre la Tierra. Después de muchos cálculos y estudios se determinó que probablemente el satélite UARS caería en Chile. En la madrugada del sábado cambió de rumbo la noticia y finalmente la NASA comunicó que probablemente el impacto sería en Australia, África o Canadá. Aunque se hizo desear, cayó en el Oceano Pacífico sin lamentar víctimas ni destrozos.
El satelite UARS que tomó mucha importancia las dos últimas semanas había dejado de funcionar en el año 2005, tenía el tamaño de un autobus y su peso era de 5,5 toneladas, razón por la cual la población mundial se alertó en un primer momento.
De ahora en más la NASA tratará de que la historia no vuelva a repetirse para no tener a millones de personas con la expectativa de un satélite fuera de control.








